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15-05-2018

Un joven rodeado de muebles de diseño en 45m2

Un joven rodeado de muebles de diseño en 45m2

Diseño de interiores para espacios reducidos

Max Enrich es un joven diseñador de 29 años, que vive en una pequeña casa a pie de calle con una envidiable terraza en la parte alta de Barcelona; compartiendo espacio con su novia, su perro y varios iconos de diseño canónico y sensato. Encontramos una Thonet colgada de la pared como si fuera un cuadro, una Cesca, varias Eames, el cenicero de André Ricard y más de una pieza de Arne Jacobsen. Sus gustos; el grupo Memphis Milano, muebles de Mariscal y admira al Philippe Starck de los ochenta.

El catalán se suma a la línea de la historia del diseño que él llama “la de los tarados”, de los que al elegir qué camino seguir, si escoger entre un material caro y sensual y otro que se lavara bien, siempre optaba por el primero.

Como tantos otros diseñadores de interiores de su época, dejó la carrera de Arquitectura a mitad para entrar en la escuela Eina porque se dio cuenta de que lo que le gustaba a él era diseñar salones y mobiliario. “Lo primero que hacían al empezar un proyecto era abrir el ordenador en 3D. A mí me gusta pensar las cosas antes”, explica el joven.

Una de sus piezas auto diseñada que encontramos en su piso, es una silla llamada “Silla Patio”, de hierro con asiento de rejilla pintada de un especial rosa chicle e imaginado para estar colocada en un patio francés. Esta silla sirve para sentarte, fumarte un cigarro y tomarte un Martini, pero es tan incómoda que cuando te acabas el Martini, tienes que levantarte. Max cree en lo funcional pero también es partidario de los diseños bonitos, ya que si un restaurante le pidiese una docena de “Sillas Patio” para su terraza, Max les diría que no, por el simple hecho de que no es funcional. “Al final creo que, cuando se lo explico, lo entienden, que no piensan que soy un gilipollas prepotente”, explica el diseñador.

El joven ofrece soluciones a medida a particulares, a los que lleva a su terreno siempre que quiere, y crea sus propias piezas entre las que destaca la mesa “Triangulo Rectángulo”, que podemos encontrar en el catálogo de la editora francesa Petite Friture o la silla “Underwater” hecha a medida con su compañero Guillermo Santomà.

Una fuente de clientes importantes llegados de su reciente iniciación en Instagram, hace que, de momento, le vaya todo bien. Todos los clientes cuando le pagan, les dan las gracias y le piden que ese mueble no se lo haga a nadie más.

Fuente: www.elpais.com